jueves, 24 de mayo de 2007

LA ALEGRIA DE VIVIR, TAPIA ETA LETURIA

Me gustaría compartir esta canción con los que me lean. Un sábado de agosto asistimos a una actuación de Tapia eta Leturia y durante unas horas fuimos muy felices, los músicos nos transmitieron una enorme alegría. La actuación era en un lugar muy bonito llamado L'Hort de Cruells, una antigua casa ahora reconvertida en una especie de casa para el pueblo. Rodea a la casa un enorme jardín, así pues perfecto para la música. La actuación nos fue embrujando a unos más que a otros pero de verdad que yo agradeceré de por vida el que mi hermana y mi cuñado me los descubrieran, diremos que hay un antes y un después de Tapia eta Leturia.
Mi cuñado se compró una trikitixa, toma clases y ahora nos ameniza algunas fiestas con esta música, y a veces me dedica una canción. Las canciones son en euskera, pero gracias a internet encontramos algunas traducciones, algunas son alegres, hablan de fiestas, de amor, algunas son burletas, otras de protesta, otras homenajes a canciones de la guerra civil.
De paso me permito recomendaros El Hijo Del Acordeonista de Bernardo Atxaga, y a ver si os gusta tanto como a mí.

MAITASUNA HELDUKO DA

jueves, 17 de mayo de 2007

CANALLA!


Se lo perdono TODO

ADIOS MUNDO CRUEL

Esta canción define perfectamente mi estado de ánimo, y aún así me levanta la moral!

BRUC CUMPLE 5 AÑOS

El 20 de Mayo Bruc cumple cinco años, llegó en un momento muy dulce de mi vida y como ya dije tenía ganas de perro otra vez. Yo quería que el nuevo perro fuera un teckel, llevada por mis fantaseos. Cuenta Vladimir Nabokov en sus memorias, que en su infancia los teckels estaban presentes, y no uno, sino varios, acompañando a su madre en sus viajes y siguiéndo sus pasos por toda la casa. Parece ser que es el perro preferido de las realezas, y claro... de aquí le debe venir la altivez que le caracteriza. Otro dueño famoso de teckels es George Orwell, recuerdo una foto del escritor acompañado por estos perros. Picasso y Jayne Mansfield también se cuentan entre famosos poseedores de esta raza, ésta última murió con sus perros en un accidente de coche, la foto es terrible.
La casualidad fue que una amiga de mi hermana tuviera una perra embarazada, Tecla, y el día 20 dió a luz seis cachorros. Como eran demasiados para la perra y hubiera necesitado ayuda externa para mantenerlos vivos a todos, dieron a dos antes de hora, y a los diez días de vida me llegó Bruc en una caja con pajita, y me tocó dar el biberón cada tres o cuatro horas.
Soy poco dada a la relajación, pero recuerdo un día, de tarde, el sol daba en la terraza y yo tenía a Bruc en el regazo, cerré los ojos y por un instante sentí que el mundo estaba en paz.
Tiene un carácter un poco raro, solo quiere a las personas que en sus primeros días lo cogieron, y los amigos bromean: cuidado, dicen que el perro se parece al amo...










martes, 15 de mayo de 2007

ROMAINE BROOKS


Gracias a Desconvencida he encontrado este retrato con teckels.

domingo, 13 de mayo de 2007

miércoles, 9 de mayo de 2007

MUJERCITAS


Mary Kate y yo nos peleamos, vale, empiezo yo, le digo que la dejo ser Jane Austen, y ella a cambio me ofrece ser un personaje de Cumbres Borrascosas. Yo ya no quiero ser Emily Dickinson, estoy cansada de vagar por la casa, siempre vestida de blanco y con una flor en el pecho, de pasear sola por la playa con mi perro.

Si escojo una heroína de Jane Austen, podría ser Elizabeth Bennet, en Orgullo y Prejuicio, y mantener duelos dialectales con el orgulloso señor Darcy, pues me ha herido en lo más profundo desdeñando a mi familia, y a mí que nadie me toque a mis hermanas!.

Pero tampoco quiero ser Cathy, la vanidosa protagonista de Cumbres Borrascosas, yo nunca me vendería por un vestido y zapatos nuevos, nunca abandonaría a Heathcliff, preferiría vagar por los páramos en busca de brezo en su compañía que bailar en salones suntuosos ( puse Bruc a mi perro en su honor). Tampoco quiero ser una hermana Brontë, vivir en una rectoría y morir joven de tuberculosis. Sus vidas siempre me parecieron demasiado tristes, si acaso sería Jane Eyre, y cuidaría del señor Rochester, pues ha quedado ciego después de que la loca que vive en la torre quemara la casa.

Pero Mary Kate contraataca y me dice que si hablamos de Louisa May Alcott, ella se pide ser Jo March, pero si Jo March soy yo! hasta compartimos el mismo nombre! (creo que a estas alturas ya todos sabeis que mi verdadero nombre no es Emily). Pero bueno, después del enfado reflexiono, y creo que yo no soy Jo. Yo nunca le quemaría el pelo a mi hermana con las tenacillas, pondría más esmero, aunque yo como ella escribía obras de teatro, pintaba los decorados y dirigía a los actores (qué engreída!). Creo que nunca le perdonamos que no amara a Laurie, y que al final se quedara con el profesor Bhaer, con su horrible acento alemán. Cuando mirábamos la película, en la escena del reencuentro de Jo con el profesor, todas pensábamos, que se vaya al oeste!, y tú, Jo, vuelve a casa, monta una escena delante de toda la familia, arródillate a los pies de Laurie y suplícale que deje a Amy y vuelva contigo, porque tú le quieres a él, y él se casó con tu hermana para estar cerca de tí!

Yo seguramente sería Beth, la hermanita que toca el piano, siempre en casa, cuidando de los míos, y moriría muy joven porqué soy débil de salud, pero mi recuerdo haría que Jo escribiera al fin su gran novela.

Pensándolo bien quiero ser Elizabeth Barrett, paso los días recostada acariciando a Flush, pues sufro de tuberculosis; pero un día el señor Browning, tan serio él, me rescata y nos vamos de noche y huímos juntos, y me lleva a la soleada Italia, y aún puedo darle un hijo, y le escribo un poema de agradecimiento y de amor que empieza así:

¿Cómo te amo, te diré cómo te amo......

sábado, 5 de mayo de 2007

VIRUS


Va por ahí pululando un virus y me ha pillado. Parece ser que el téckel es un perro que no abandona a su amo mientras éste está enfermo en la cama, y solo abandona el lecho del dueño para ir a hacer sus necesidades y vuelve a hacerle compañía. Mentira! Bruc no se ha acercado para nada y solo ha vuelto cuando me he recuperado.

miércoles, 2 de mayo de 2007

HEDY


Dicen que si deseas algo, cuidado con lo que pidas, pues se te puede conceder. Un día, Coppini y yo estábamos en la consulta del veterinario, y entró una mujer rubia acompañada de un magnífico perro negro. Llevaba un collar de cuero lo que hacía que los dos tuvieran ese aspecto lujoso que despertaba envidia. Yo pensé para mis adentros, un día, yo también tendré un perro negro tan guapo como él, y se me concedió.

Hedy llegó a casa con un mes, mi padre la encontró llorando bajo un árbol. Creyendo que era el llanto de un niño, buscó entre la hierbas, y salió una perrita negra. La cogió, con una mano guiaba el manillar de la bici, con la otra agarraba a la perra. Ni os imaginais la bonita que era, tan pequeña, tan brillante y...tan loca. Nos la quedamos. La perra fue creciendo, y parecía que no llegaba a detenerse en su empeño de convertirse en adulta.

Se acostumbró a vivir rodeada de gente, ahora unos, después otros, y si la dejábamos sola aullaba. Nunca pudimos dejarla sola. Hedy, quería tanto a Coppini, que siempre recostaba su cabezota en el cuerpecito de la otra, pero Coppini conseguía zafarse de su guardiana, y se iba al otro lado del sofá, dejando siempre en Hedy el sentimiento de que su hermana no la quería.

Las dos me dieron mucho trabajo, a mí y a los sucesivos veterinarios que las atendían.

Me gustaría saber la de kilómetros que hice junto a ellas, tanto en coche como paseando.

Les gustaba el mar, pero mientras Coppini recalentaba su cuerpo sobre las piedras calientes de la cala, Hedy se pasaba el tiempo en el agua, nadando y buscando la pelota de tenis. También se bañaba en el agua fresquita del canal. Un día, nos pilló una tormenta mientras se bañaba en el canal, y no hubo manera de sacarla, no conseguía bajo ningún engaño de mi parte que saliera, al final entré yo, con zapatos y todo y volví a a casa bajo la lluvia, y con el agua marcada hasta las rodillas.

Entre sus cualidades estaba la de cantar, y si le ponía una canción del grupo de mi hermano, ella empezaba a aullar con las primeras notas de piano...Acaricia mi ensueño, el suave murmullo de tu suspirar...auuuuuuuuuuuuuuuuuuu.

Su aspecto imponía, pues era un cruce de doberman, y en una época en que hubo muchos ataques de perros a personas, cuando salía a la calle en su compañía la gente se apartaba de nosotras. Siempre iba acompañada de las dos. Vivieron juntas siete años, fue una época bonita y triste a la vez, pues en un año las perdí a las dos.

Cuando volví a a casa después de su muerte y ningún perro salió a recibirme la desolación se apoderó de mí. Pasé un año sin perro, y si por una parte yo era libre de ataduras, por otra me faltaba la sensación de que mi mano acabara en una correa, y que de la correa no tirase la fuerza de un perro. Después llegó Bruc, pero ésta ya es otra historia.

El día cuatro de mayo hará seis años que murió Hedy. Una vez le prometí que cambiaríamos de vida, pero no cumplí mi promesa, así que ahora ya no prometo nada y desconfiad de mí si me oís prometer algo.

Cuando voy a la cala aún me parece verla y la recuerdo nadando y ladrando a la pelota.

Ahora descansa bajo un árbol que nosotros llamamos cireretes de pastor, y de vez en cuando voy verla, y paso unos minutos a su lado en silencio y en mi interior le digo que algún día estaremos otra vez juntas y ésta sí que es una promesa, y ésta sí que la voy a cumplir cuando mi cuerpo sea ceniza y el agua de mayo caiga sobre la tierra y junte mis restos con los suyos.
 
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