martes, 6 de noviembre de 2007

EL FANTASMA Y LA SRA MUIR


Lucy Muir es una joven que ha quedado viuda recientemente, y a su cargo han quedado su hija pequeña, su fiel criada y un perro. Para alejarse de todo decide emprender una nueva vida cerca del mar y así se libra de la compañía de su suegra y una insoportable cuñada, viviendo de las rentas que le dejó su marido, un insignificante arquitecto. Frente al mar alquila una casa con un fantasma, el antiguo dueño, un lobo de mar, que se suicidó. En un principio, el fantasma la quiere asustar para que huya y deje en paz la casa, pero ella no se amilana, y se encara al fantasma para decirle que ella no abandonará la casa, pues esta casa es su sueño y no piensa renunciar a él. El fantasma accede a compartir la vivienda, pues ya desde el primer encuentro ha surgido una relación de admiración mutua, que acabará en amor por parte del marino hacia ella.

Pero es entonces, cuando ella empieza a ser feliz por primera vez en su vida, llegan la suegra y la cuñada y le comunican que las minas de oro se han agotado y han dejado de producir beneficios, y la quieren convencer para que regrese junto a ellas, pero el fantasma le pide que se quede, ya encontraran una solución, y es el mismos fantasma quien las echa con cajas destempladas a la mismísima calle.

Como los pagos apremian, el fantasma le dice que escribiran juntos sus memorias, él dictará y ella mecanografiará, y es aquí cuando empieza una relación de complicidad entre los dos, cuando él relata su vida, desde su niñez junto a su tía, pasando por su primer barco, sus travesías por el mar y los innumerables devaneos con el sexo femenino. Esta es la mejor parte, pues se les ve felices juntos, y cuando terminan de escribir las memorias, ella le pregunta qué van a hacer a partir de ahora, qué será de su vida, y él le dice que salga a ver mundo y que conozca a otras gentes, no sabe que con estas palabras, ella va a empezar otra vida en la que ya no habrá sitio para él...

El día que ella visita al editor, conoce a un escritor de libros para niños, que empieza a flirtear con ella, y se queda admirado cuando ve que finalmente van a publicar su libro, las divertidas andanzas de un marino.

Aquí comienza una vida más tranquila económicamente para ella, puede comprar la casa junto al mar, pero también es el principio del fin de su vida junto al marino, pues ella accede a una relación con el escritor, con el consecuente enfado del marino. El fantasma le dice que ella se ha dejado engatusar por un ser que no está a su altura y ella le contesta que no ha hecho más que seguir su consejo: el de salir y conocer a otra gente, con lo cual el marino ha perdido la partida, y cuando ella se acuesta, él le hace una última visita, cuendo ella ya está dormida, y se despide de ella con un: adiós, mi amor, que te deja con el ánimo por los suelos.

No sigo y os dejo con la miel en los labios, os aconsejo que busquéis la película, la compréis, la bajéis, lo que sea con tal de tenerla, y disfrutad de una plácida tarde como la que tuve el sábado, cosiendo retales y con la estimable compañía de mi querido Bruc durmiendo a mi lado y si no, nos encontramos, hago chocolate caliente, os dejo unas mantitas y el sofá de mi casa y hasta os presento a Bruc...pero antes una reflexión que me hice: qué elegiría yo? una vida irreal junto a un fantasma irresistible o una vida real junto a un hombre de carne y hueso, pero que acabará haciendome infeliz?

Yo ya tengo la respuesta!

7 comentarios:

MK dijo...

Menuda la preguntita...
A ver ...que haría yo?
Esos paseos por la playa tenian que terminar cada tarde con una escena como la que describes.Mantita , sofá , chocolate caliente, retales ...sueños .
Ese fantasma era el verdadero amor de su vida.
Que otra elección cabia?.Que nó , que no contaré el final.

tanguito dijo...

Gran pelicula, si señor!!!!
l'altre dia la van tornar a feer al digital, i la vaig tornar a veure, je je je

el paseante dijo...

No conec aquesta peli, però m'has fet agafar ganes de veure-la. A les teles locals, dissabte a la tarda acostumen a programar algun clàssic. I sovint m'hi enganxo.

No sé amb qui em quedaria. És com triar entre l'amor platònic i el físic. No?

atikus dijo...

La peli es de mis favoritas, una maravilla!!, en cuanto a lo de vivir con un fantasma...bueno tengo tantas manías que no creo ni que me aguantara un fantasma!!

Emily dijo...

Paseante, pues cómprala si la ves, estas clásicas hay que verlas y tenerlas.
Atikus, bienvenido, te leo siempre pero no te comento, es que soy muy tímida...jeje

tarta de manzana dijo...

¡Cómo te habría gustado el Cabo Norte, y los fiordos bajo el sol de medianoche, y navegar junto al arrecife en Barbados donde el agua azul se vuelve verde, y hacia las Falkland donde la galerna del sur desgarra el mar entero y lo vuelve blanco!

Esta parte me encanta. Creo que Ridley Scott la copió para el memorable final de Blade Runner. ¿Te acuerdas?

http://www.youtube.com/watch?v=5BIakRTq25E

Emily dijo...

Esta escena es preciosa, Tarta, sobretodo la cara de él. Aquí ya se ve el enamoramiento. Tengo pendiente volver a ver Blade Runner. Me fijaré bien.

 
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