jueves, 14 de abril de 2011

PRIMEROS PASOS


Parece que, a partir de ahora, si quiero un beso, tendré que ganármelo. Lo que significa que tengo que estar permanentemente de buen humor y contarle una historia bonita que me pase cada día antes de ir a dormir, como Sherezade. Si no hay relato, no hay beso. Lo que me faltaba…

Pues allá voy: ayer, y como todos los días, salí con la niña rubia a pasear. La llevé al rompeolas y nos sentamos junto a dos parejas de jubilados en un banco frente al mar. La pequeña se entretuvo mirando las olas en su volver a la playa. Fui testigo mudo de la conversación de los ancianos y sólo sonreía de vez en cuando. Al final, y después de anécdotas de pesca de pulpo y doradas, una de las mujeres dijo: “sigamos paseando, que si esta joven nos entendiera, pensaría lo locos que estamos los catalanes”. Me habían tomado por una extranjera. La otra mujer le respondió: “¿y cómo sabes que no te entiende?”. Al final me reí y les aclaré que también yo era catalana. La niña rubia se giró y las miró. Las mujeres exclamaron: “què maca!, gaudeix-ne, que aquests anys passen volant…”. Les dije que era su tía y después de darles la razón, cogí a la niña en brazos y me despedí de los jubilados catalanes para seguir con nuestro paseo. Nos cruzamos con un hombre al que le acompañaban una pareja de perros salchicha que nos ignoraron. De regreso a casa me encontré con una conocida y su perro alargado. Nos pusimos al día de nuestras vidas y nos despedimos. El pueblo junto al mar donde paso la mitad del día, tiene el porcentaje más alto de perros salchicha de la comarca, para alegría nuestra. Ocupé mi tarde arreglando el pelo del setter que vive conmigo su jubilación. Como Bruc se puso celoso, también él tuvo su sesión de peluquería canina.

Hoy ha sido más o menos lo mismo, paseo y charlas al azar con gente que no conozco. Pero, de regreso a casa, me ha llamado Sumpta, mi hermana mayor. Me ha contado que ya está de vacaciones, que mañana hará cambio de armario y que apartará los vestidos de algodón de su hija para que yo pueda comenzar su colcha de patchwork hecha con las prendas de su infancia. La semana que viene nos veremos. La llevaré a una tienda de delicatessen donde venden huevos de pascua Fabergé. Igual hasta me animo y compro uno para mí.

Por la tarde una llamada telefónica ha interrumpido mi siesta junto a Bruc. Era mi hermano. Estaba eufórico. Nuestra niña rubia ya anda sola. Me ha contado que la pequeña ha enderezado su espalda y ha mantenido el equilibrio, tan fácil como esto. Ya no hay marcha atrás. Mañana espero que me reciba caminando, como años atrás hizo mi hija, como hizo Javito y Luigi. Como hizo la niña de rizos morenos, la que tendrá su colcha de retales de su infancia para que me recuerde cuando se vaya a estudiar a la gran ciudad. Quizá allí estaré yo, esperándola.

Mañana espero encontrar a la vecina de al lado, la que me pregunta sobre los progresos de la niña rubia, para decirle que ya camina. Seguro que me contesta: ¿ya habla?. Y habrá que joderse de nuevo…

Por cierto, mi hermano me ha avisado que encontraré una caja con gusanos de seda. Me ha pedido que recoja hojas de morera para su alimentación. Lo que me faltaba. No tengo suficiente con dar papillas a su peque y cuidar de su setter jubilado. Ahora tendré que encaramarme a los árboles en busca de hojas tiernas para sus gusanos de seda, mientras la niña rubia me mirará con ganas de imitarme. Pero lo de subir a los árboles, ya se andará, pequeña. Entretanto, que tu madre reserve tus vestidos de algodón. Para que un día puedas envolverte con tu colcha de patchwork y te acuerdes de la boba de tu tía. La que te cuidaba en los días marítimos. La que debe contar cada noche una historia antes de irse a dormir si quiere ganarse un beso…

11 comentarios:

Violette dijo...

Cada dia escrius més bonic. M'ha encantat llegir-te, Emily.
Ets bona, tia, molt bona!!

Nameit dijo...

Qué suerte que tiene la rubita ésta: cada noche un cuento de Emily!. Estoy totalmente segura de que además será inédito, improvisado sobre la marcha, y en algunos casos, prolongado en varias entregas...

Emily dijo...

Gràcies, Vio. Però sembla que avui no m'he guanyat cap petó. Què hi farem!
De momento, Nameit, no le he contado cuentos, però miraré de escribirle alguno. Buenas noches :)

fra miquel dijo...

M'encanten les teves històries quotidianes, i marítimes :o)
Si li escrius contes a la petita... també els podrem llegir nosaltres ...No? ;o)
Vaaa siii, jo vull un conte! Jo vull un conte!!!

petons

Emily dijo...

Fra Miquel, com necessito estímuls per escriure i per viure, he pensat que li escriuré un conte a la nena rossa. Ja n'he pensat un. Ho titularem Contes per a una nena rossa. Si em voleu donar idees, us faré un conte per a que li serveixi a ella per ser millor persona. Avui em posaré. Petonets.

Pais secret dijo...

El que no em queda clar és a quí has de pagar aquest petó a canvi d´històries dolces.
Però és igual, si les expliques aquí et farem tots els petons que necessitis.

( m´estic menjant un tiramisú a la teva salut, llavors no em renyis si el vestit em queda com una butifarra)

Nameit dijo...

Siempre he deseado que alguien me hiciera un cuento sobre un conejito que arrastraba un manojo de zanahorias por la nieve.

Emily dijo...

País, era un dir, una forma de començar un post. Gràcies pels petons. El tiramisú no m'agrada gens, gens. Ara amb la caloreta començaré amb els mini magnums :)
Nameit, apuntado queda :)

el paseante dijo...

L'Alfred Hitchcock parlava de la impossibilitat de rodar amb nens o amb gossos (també amb l'actor Charles Laughton). En canvi, els teus posts queden bonics quan parles de nens i gossos. A veure si t'atreveixes amb el Charles Laughton :-)

troyana dijo...

Molt tendre,Emily,
m´agrada molt el títol "Contes per a una nena rossa" espere ens faces participes.
Bsts

Rita dijo...

Aquest se m'havia passat. :P

Maco, Emily. Fes-ne, més!
Bona Pasqua i petons!

 
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