sábado, 31 de marzo de 2007

SUPERNANNY


Tres veces no he deshecho un malentendido. Tres veces han creído que yo era la madre de unos niños que no son míos. El primer niño que cuidé era Javito, él odia que le llamen Javito, pero se le ha quedado el nombre. Su madre, que es mi hermana, me sugirió que algun día le llevara al parque, así que un caluroso día de junio saqué el cochecito y los dos nos encaminamos hacia el parque. Justo en la entrada, había un enorme travesti retocándose el carmín de sus inflados labios, y se oyó una voz: Ay, madre, qué calor!, supe que ya era demasiado tarde para retroceder, y acto seguido la voz nuevamente: la Antonia con el niño, giré la cabeza para ver a la tal Antonia, y no había nadie aparte de mí, así que supuse que la Antonia era yo. En un segundo tuve la imagen de un Michael Caine travestido y dispuesto a matar con un enorme cuchillo, así que agarré el cochecito y con la enorme fuerza que otorga la adrenalina, salimos pitando, Javito y yo, y no paramos hasta que nos vimos a salvo! ni que decir que no volvimos al parque en mucho tiempo. Hay veces que tras un largo suspiro me oigo decir: la Antonia con el niño.

La segunda vez yo ya cuidaba de Luigi, su hermano. Un día Poulain, así llamo a veces a mi sobrina, (la cuestión es llamarles de todo menos su nombre), se cayó, con tan mala suerte que su preciosa carita dió directamente contra el asfalto, su cara se infló de tal modo, sus ojitos quedaron chinitos y amoratados, que le fue imposible asistir en días al colegio, así que aprovechando que yo ya era nanny por segunda vez me quedé con ella. Pero teníamos que salir para hacer encargos, y ya me veis con el cochecito, el niño Luigi, la niña chinita y amoratada, y yo misma, pasando el puente. De vuelta a casa, y cruzando otra vez el puente, nos encontramos frente a frente con una ancianita, llevaba un pañuelo negro tapando su cabello blanco, los dientes ya hacía tiempo que la habían abandonado, y yo, con la exquisita educación que me caracteriza, aparté al cochecito y a la niña, y la dejé pasar primero. La abuelita me sonrió y dijo: que Dios te los conserve muchos años, refiriéndose a los niños, y yo le contesté: gracias!. Acto seguido los ojitos de Poulain dejaron de ser rasgados por la sorpresa de aquellas palabras y gritó: Ha pensado que somos tus hijoooooooooos!. La niña aún recuerda esta anécdota, y de vez en cuando me dice: te acuerdas cuando aquella señora pensó que éramos tus hijos?.

La tercera vez Luigi y yo salimos a comprar, yo arrastraba el cochecito y al entrar en la tienda un señor ya mayor, dejándome paso me soltó: qué maques les dones quan sou mares! Cómo le iba yo a desmentir que en ningún modo yo era la madre del niño?. Es lo más bonito que oía en mucho tiempo!

viernes, 30 de marzo de 2007

MARY KATE


Mary Kate y yo no nos conocemos de nada, pero somos hermanas. Nos hablamos a través de Cielo Vacío y ahora en Desconvencida. Yo llegué a Cielo Vacío buscando por la red a ver que decía la gente de una canción: The Ocean, de Richard Hawley. Me quedé enganchada al mundo de los blogs, husmeando en la vida de los demás...Gracias al Paseante y a su señor Gris me apunté a dejar mi rastro, y desde aquí se lo agradezco.

Tengo un pequeño círculo de amigos a los que no creo que nunca llegue a conocer, pero que estan ahí, y sé que a Desconvencida le gusta Bernardo Atxaga como a mí, que Octubrina es una gran escritora de preciosa sonrisa, que Alatrencada es actriz y que borda, que es una chica pálida y una bruja, que Violette cocina galletas y llevaba trenzas, que el Paseante es muy, pero que muy misterioso y que es un gran observador. Sumpta es mi hermana y la que sabe mi secreto...Silenci es la niña que nunca tendré y que siempre estará conmigo.

Ahora que Mary Kate ya ha abierto su ventana yo entraré sigilosamente en ella, de día o de noche, y me gustará mirar adentro y seguramente buscaré en su nevera a ver si tiene 0.0 sabor manzana ;) y saber si de verdad es pelirroja como yo la imagino.

Gracias a todos.

jueves, 22 de marzo de 2007

COPPINI


El día 24 de marzo hará siete años que se marchó. Coppini era especial, creereis que los dueños de los perros siempre decimos lo mismo , pero recuerdo una frase de un amigo: cuando conocí a Coppini pensaba que era un perro más, pero me doy cuenta de que es Coppini. Le pusimos este extraño nombre después de rompernos la cabeza, al final, y como aquella noche íbamos a un concierto de Germán Coppini, se le quedó el nombre. Llegó un día de agosto, a mediodía. Sonó el timbre de la puerta, y al abrir ví a mi hermano que señalaba hacia abajo, miré y me agaché para coger un perrito que cabía en la palma de la mano. No veas los días que siguieron, mi madre nos amenazaba, ni pensarlo, ella no quería un perro en casa, buscadle un sitio. Vale, vale, ya lo haremos. Llamó mi hermana, tenemos un perrito, su respuesta: estais locos. Después hasta ella le haría un hueco en su cama. Por aquellos días todos mis hermanos incluida yo nos fuimos de viaje, y solo permaneció al lado de mi madre la perrita. Al volver nos dijo, vaya, ahora me doy cuenta que la única que ha permanecido a mi lado es ella. Se quedó. No os voy a aburrir con los once años que ella estuvo a nuestro lado, pero quedan en mi mente los paseos en coche sacando su cabecita, los paseos por la playa en todas las estaciones..., su cuerpecito, un ventoso día de marzo ya no pudo más, la acompañamos en sus últimas horas mi hermano y yo, las dos primeras personas de la familia que la vimos. Por su vida pasó mucha gente, y creo que en cada una de ellas dejó un recuerdo.

Una vez le pedí a alguien que se nos llevara a las tres, me hizo caso, pero a mi me dejó.

CALÇADINHA DA FIGUEIRA


Esta foto me la regalaron en mi cumpledías. Agradezco a Gemma el permiso para su publicación aquí. Sabiendo que hago colección de fotos en donde aparezca un perro, qué mejor regalo. Es una callejuela de Lisboa, y el perro se quedó inmóvil sabiendo quizás que le sacaban una foto. Me encanta su mirada de aburrimiento, esperando seguramente la llegada del dueño.

martes, 13 de marzo de 2007

MARIPOSITA DE PRIMAVERA


Ahora, después del fin semana, he vuelto al son cubano (si quiero sacar de quicio a una de mis hermanas, le pongo música de Omara Portuondo cuando sube al coche y aumento el volumen cuando suena Mariposita de Primavera, aunque a su hijo LLuís le guste la canción, y yo le llame cariñosamente, mariposita). La razón es que acabamos la fiesta del domingo en Raïm, un lugar en el que parece no pasen los años, anclado en alguna época pasada, en donde nadie se ha preocupado de sacar el polvo, ni de quitar las telarañas que adornan las esquinas del lugar. Un retrato de José Martí preside la barra, el reloj debe llevar callado ya hace tiempo, las mesas de mármol ya estan ajadas, y el humo del tabaco ya ha ennegrecido tanto la pintura, que ahora es de un color café con leche. Los mojitos son buenos, aún cuando no han picado el hielo como se merece. No voy a parar hasta que en la próxima fiesta yo les emborrache a todos con la receta de La Bodeguita de en Medio.

Si escucho esta música, siempre me acuerdo de mi abuelo, con su cigarrillo en la boca, con su camiseta sin mangas y los pantalones del pijama, después de afeitarse, canturreando una canción de Machín, y su sonrisa si te cruzabas con él por el pasillo. Dicen que mi abuelo era guapo, hay una foto de él, con un traje claro y un pie apoyado en el guardabarros del coche, mirando directamente a la cámara, le gustaba que le fotografiasen, moreno, con ojos profundos y especiales que algunos de su familia hemos heredado. Juanito, así se llamaba. Si quiero sorprender a las jovencitas que me acompañan el domingo, les cuento que mi abuelo tenía un bar parecido, y que mi madre servía cafés en una edad en que debería haber estado en la cama haría horas. Creo que Juanito fue un ser especial, seguramente incomprendido por su familia, lanzado y pionero, gourmet como pocos en épocas de lentejas. Cuentan que llevaba a Antonio Machín en verbenas, a una Raquel Meller ya de caída. A mi abuelo la guerra le cambió la vida, como a muchos, bombardearon su cine, pero aún así consiguió volver a arrancar. Murió cuando yo tenía nueve años, recuerdo perfectamente la noche que la ambulancia se lo llevaba, se despidió de todos y se preocupó de que todos hubieramos cenado, yo miré desde la ventana, vi cómo le subían, y me encerré a llorar en un cuarto para que nadie supiera de mis lágrimas, murió aquella misma noche, el teléfono sonó al amanecer y oimos el llanto de mi abuela, Juanito! por qué me has dejado sola?, aquellas palabras se grabaron bien en mi memoria. Le ví ya muerto, tendido en su cama, con su traje gris, mi madre me dijo, quieres verlo? no recuerdo contestar, pero la seguí, así que en su última foto en mi memoria ya está muerto. Omara ahora canta Siempre en mi corazón, estás en mi corazón...yo bien sé que nunca más, en mis brazos estarás, prisionero de un cariño que fue toda mi ilusión, pero nada ha de poder que te deje de querer, porque como único dueño estas en mi corazón...

Ahora fumo los mismos cigarrillos negros que ennegrecieron sus pulmones, alguna noche me tomaré un mojito en la terraza, miraré al cielo negro y brindaré al aire, va por tí este trago, compañero, quiera el destino que puedas volver un día para recordar...

domingo, 11 de marzo de 2007

BIRTHDAY PARTY


Mañana es mi cumpleaños, esta noche me preparan fiesta sorpresa, en un restaurantito de Gràcia, así que estaré dando vueltas por Barcelona dos días.

jueves, 8 de marzo de 2007

SEE EMILY PLAY


Este es mi nuevo proyecto. Estoy contenta. Espero que os guste.

domingo, 4 de marzo de 2007

DECALOGO A SEGUIR


He de aprender a no temer a los precipicios, a la pobreza, a la nieve si no estoy bajo techo, a no llevar paraguas y dejar que la lluvia me atrape, a sonreir más...a decir no cuando debo decir no y a decir sí cuando digo no, pero verdaderamente quiero el sí, a amar en tiempos de guerra, a volver a ser yo misma, a no medirme las palabras y no tener que contar hasta diez antes de responder ;). A quitarme la pereza, hacer caso a mis manos cuando quieren un carboncillo, en definitiva, dejar de tener miedo.

LA BOHEME


Mi chiamano Mimì

ma il mio nome è Lucia.

La storia mia

è breve. A tela o a seta

ricamo in casa e fuori.

Son tranquilla e lieta

ed è mio svago far gigli e rose.

Mi piaccion quelle cose

che han sì dolce malìa

che parlano d'amor, di primavere,

che parlano di sogni e di chimere,

quelle cose che han nome poesia...

Lei m'intende?
 
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