miércoles, 1 de abril de 2009

TÓMAME CON EL TÉ


Te lo confieso a ti, abogado, porque sé que bajo el secreto profesional, nadie más que tú y yo sabremos lo qué pasó. No existe cuerpo ni arma del delito. Sin remordimientos te lo cuento. Estuve y aún estoy enamorada. Éramos tres y sobraba uno.

Llevo tres años compartiendo las tardes del jueves con Matt. Las reuniones son siempre en su casa, rodeados de los libros que tanto quiere. Él me recomienda las lecturas mientras me sirve el té. Lee sus poemas y yo procuro disimular el placer que me produce el que sea sólo yo la que conoce la existencia de estos poemas. Quiero creer que a veces piensa en mí para escribirlos.

Todo funcionaba perfectamente entre los dos. Yo esperaba con ansia el momento de nuestro encuentro. Él me abría su casa, me ofrecía té y yo llevaba las pastitas con las que lo acompañábamos.

Para mi sorpresa, un día todo cambió. Aquel jueves me abrió la puerta como de costumbre, pero sus ojos brillaban de una manera especial. Me condujo hasta la biblioteca, me senté en mi sillón y observé que en la mesita donde antes estaba la tetera y dos tazas, ahora había una tercera.

-¿Esperamos a alguien?-le pregunté extrañada.
-Sí, hoy tendremos compañía. –Y antes de que yo pudiera volver a preguntar, sonó el timbre.

Se precipitó nervioso hasta la puerta y pude oír la voz de una mujer. Él se reía. Noté cómo mi corazón se aceleraba. La sangre me quemaba la cara.

Las risas continuaron hasta que entraron en la biblioteca. Junto a Matt entró una mujer. Era bellísima. Imponía su presencia con su larga cabellera roja y su alta estatura. Ahora ya sabía a qué se debía el nuevo brillo en la mirada de él.

Nos presentó y a partir de aquel momento yo dejé de existir. No sé ni cómo pasaron las horas, no recuerdo nada. Sólo sé que me fui antes de hora alegando un súbito dolor de cabeza.

Cuando se cerró la puerta tras de mí, unas rabiosas lágrimas me nublaron los ojos. Volví a casa cruzando las calles ajena a los bocinazos de los coches que encontraba a mi paso. Sé que crucé varias calles sin mirar. Sólo quería llegar a casa y llorar. Pasé tres días desaparecida y con fiebre. No contestaba al teléfono. Quería dormir, dormir…Al tercer día reaccioné y pude pensar fríamente. Tenía un plan.

Seguimos con las reuniones del jueves, pero ahora éramos uno más. Ella acaparaba toda la atención de Matt. Hablaba y hablaba, exponiendo sus ideas. Opinaba sobre sus poemas, y ahora era ella la que servía el té. Él sólo tenía ojos para ella. No culpo al inglés. Abogado, tú también hubieras caído bajo su hechizo.

En una reunión, mientras ella le distraía con sus palabras, sus gestos y su risa, yo me limitaba a comer las galletas de mantequilla. Era tan perfecta que hasta cocinaba. Ahora era ella quien las llevaba, las mías apenas eran tocadas. Mis pensamientos volaban lejos. Había decidido que ella tenía que desaparecer, y mordisqueando una de sus pastas, ya supe cómo.

Conseguí hacerme con la receta de las pastas para el té. Después de tres años de comprar kilos de pastas, la dependienta de la tienda me explicó cómo se hacían: sólo tenía que mezclar harina, azúcar y mantequilla.

La última tarde que vi a Matt llegué puntualmente como cada jueves. Ella tardaba y decidimos empezar sin ella. Saqué las pastas que yo había cocinado, y él empezó a comer una tras otra. Estaba nervioso y contrariado. Distraído e inquieto por su ausencia, y no se interesaba por la conversación que yo intentaba mantener. Miraba la hora insistentemente, esperando oír el timbre de la puerta.

Lo que no supo ni sabrá jamás es que aquella tarde, en nuestra última reunión, estuvimos los tres. El inglés, yo y la escultural pelirroja, convertida ahora en deliciosas pastitas para el té.

23 comentarios:

fra miquel dijo...

Francament, trobo difícil ficar una pèl-roja a la massa de les pastes de te. En deurien sortir moltísimes.
El cabell no el deuria posar, per què si no s'anirien trobant pèls al menjar les pastes!!

M'ha agradat molt, però, el relat, Emily.

troyana dijo...

Bé,Emily es un relat diferent, potser menys eròtic,però ha cobrat un aire de misteri macabre que pinta bé...;)

Rita dijo...

Molt bon escrit! Se't dóna més que bé això dels relats...

Quina por competir amb tu! No em veig pasteta, però tampoc m'agradaria veure'm hamburguesa... ;-)

Petons, maca!

MK dijo...

Me has recordado una película con la que disfruté mucho

http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article435.html

De hecho creo que en un futuro podríamos llegar a dar la talla como buenas tias abuelas compasivas.

desconvencida dijo...

Me ha encantado el relato antropófago, Emily :D

Un vell amic dijo...

Estimada Emily, ja saps que el crim perfecte no existeix. Aixi que ves-te preparant una bona historia perque la policia no es tonta... Paraula d'advocat. Si et serveix, estic disposat a defensar-te.

Sumpta dijo...

Realment, en històries com aquestes, tres són multitud.

Violette dijo...

A veure, Emily, com a cuinera no m'ho empasso... però com a venjança és ideal!!! Té un contrapunt de frivolitat còmica que alleugereix la ràbia enquistada pels gelos.
Altre cop t'he llegit d'una tirada i això que em sento molt cansada i per tant llegeixo poc i no escric gens...

Un petó cansat!!

khalina dijo...

quina gràcia jaja! Al Rocky Horror Pictures Show el prota serveix per sopar una carn deliciosa de...
M'ha encantat, però espero que no em passi res per portar metxes pelroges...

Emily dijo...

Fra Miquel, la mantega era la pèl-roja. De la resta del cos ni idea. Gràcies per passar i pel comentari.
Troyana, és una mica macabre, però n'hi han d'aquest casos, eh? Gràcies.
Rita, no confonem l'escriptora amb la protagonista, eh? Jo si sóc algú és la de Love for sale. Petons.
Mk, passo de matar gent, que el creador em demanaria responsabilitats.
Descon, gracias. La protagonista no comió ni una pasta. Él sí, aquí estaba la gracia.
Vell amic, com que no existeix el crim perfecte? I de Fuego en el cuerpo què me'n dius? Pensa que ella acaba a la platja amb un daiquiri i un home al costat! Prepara'm la defensa, per si em venen a buscar!
Sumpta, tres sempre són multitud, què m'has de dir..jaja
Violette, que un cos dóna per molt!
A veure si et recuperes, que ens fots la bronca per no escriure i tu passes de tot! Recupera't, un petó.
Khali, calla, calla. El Paseante parla de Sweeney Todd, crec que va del mateix. Sort que vaig publicar unes hores abans. Lo de la pèl-roja és casualitat, t'ho juro.

El veí de dalt dijo...

Dolça venjança...
Recorda'm que dugui jo les galetes, el proper cop...

Emily dijo...

Veí, que ara tothom sabrà lo nostre! Havies d'haver callat. I la pèl-roja quí se suposa que és?

Violette dijo...

Jo!! Jo!!! Soc jo!!! O més aviat... era jo.

Emily dijo...

Violette, ara m'has fet riure. Tranqui, no crec que acabi mai fent galetes. I menys amb tu!

Mk dijo...

Mujer , matar suena muy duro , es quizás algo más caritativo lo que hacen esas adorables ancianitas en "Arsénico por compasión".
Bueno o quizás no , pero Capra lo explica tan bién..

Emily dijo...

MK, ,m'has donat una idea. Thanks!

La RaTeta Miquey dijo...

Ei!!! t'he contestat al meu bloc però gràcies per la idea. Ara vaig a llegir el teu post que SEMPRE m'agraden molt. MUUAAAA

La RaTeta Miquey dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La RaTeta Miquey dijo...

Perfecte! cal ser elegant i compartir advocats. La pelroja va voler abastar massa i es va passar. Ara falta la recepta del milfulls amb el que delectaràs al nou amant sense saber que a la reunió tornareu a ser tres.

Eduardo Galván dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Eduardo Galván dijo...

a lo mejor te interesa o te hace gracia http://vimeo.com/3964344

Emily dijo...

Rateta, i tant que la pèl-roja va abastar massa!

Emily dijo...

Eduardo me ha gustado mucho! Igual un día dejo de ser Emily y me busco otra identidad. Gracias por pensar en mi.

 
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